Como muchos de vosotros ya sabéis y habréis podido escuchar durante esta campaña, la educación es y será mi obsesión y apuesta personal como president del Govern. Pues bien, como no podía ser de otra manera, esta inquietud por la educación pasa obligatoriamente por un apoyo especial a la familia, la principal institución educadora de la sociedad. En ella, un niño se desarrolla como persona y como ciudadano. En ella, aprende valores fundamentales como la convivencia, el respeto y la solidaridad.
Precisamente en plena crisis, muchos de los que hoy sufren grandes angustias han encontrado en el seno de sus familias la solidaridad necesaria para no hundirse. La familia es pues el pilar más sólido al que agarrarse. Por eso, hoy es más importante que nunca apoyar a este motor social y dotarle de libertad para desarrollarse.
Para ello, tengo previsto desarrollar una Ley de Atención Integral a la Familia que apueste por la conciliación de la vida familiar, personal y laboral y que atienda especialmente a las mujeres durante su maternidad y la primera infancia de sus hijos. Ser madre no puede ser causa de exclusión profesional. Las familias numerosas merecen también mejor consideración por parte de la sociedad pues en ellas se desarrollan las futuras generaciones con gran generosidad y, en muchas ocasiones, escasos recursos. Nuestro apoyo consistirá en incorporar el criterio de renta per cápita familiar en todos los baremos de las subvenciones y ayudas públicas. Tampoco nos olvidaremos de las familias en riesgo de exclusión y de aquellas que sufren conflictos internos para las que irán dirigidos programas de mediación especialmente diseñados para atender sus necesidades.
