El encuentro en la PIMEM de esta tarde con Francisca Nebot y con Antonio Fontanet, dos autónomos que han tenido que dejar de serlo por culpa de la crisis y de la falta de ayudas me ha servido para reafirmarme en la importancia de un Gobierno próximo al pequeño y mediano empresario.
Francisca se vió obligada el pasado 31 de diciembre a cerrar su tienda en los bajos de la Plaza Mayor de Palma. Las ventas fueron insuficientes para cubrir los gastos fijos que enfrentaba mes a mes, con tres empleados contratados. No fue difícil intuir el sufrimiento de esta mujer valiente que aumentó su hipoteca para emprender su propia aventura empresarial. Ella ha sido una de las víctimas de la escasez de liquidez y de la falta de confianza que impera actualmente en el mercado. Para ella, como para otros muchos autónomos, los prestamos ICO no son la solución, son más un engaño que una ayuda pues sus deudas no dejan de incrementarse. Ahora acude los domingos al mercado de Marratxí para vender el género que no pudo liquidar de su tienda.
Durante una hora con Francisca, Antonio y otros representantes de la PIMEM pudimos intercambiar impresiones sobre los graves problemas que nos afectan como pequeños empresarios. Yo soy uno de ellos y a diario también me encuentro con dificultades en mi farmacia. Hoy más que nunca los autónomos necesitan el respaldo de una Administración que medie con los bancos para que les faciliten crédito; de un Gobierno que les dé la seguridad jurídica que tanto reclaman para evitar que, de la noche a la mañana, un cambio de Gobierno no les suponga variar las condiciones de sus negocios; y de una burocracia ágil que en lugar de ponerles trabas, les faciliten la labor de este importante sector que genera el 85% de la riqueza de nuestras Islas Baleares.
